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La controversia que rodea al convencional de Los Vilos que el pueblo chango no reconoce como propio

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Cuando la Convención Constitucional cumplió su primer mes de funcionamiento, la mesa directiva sorprendió con una simbólica imagen. Uno de los pasillos de la sede del Congreso en Santiago, donde sesiona el órgano, amaneció con 27 banderas colgadas.

Ese día, la presidenta del organismo, Elisa Loncón, explicó el hito: “Como mesa estamos impulsando la incorporación de todas las regiones, de todos los pueblos, las diversidades, el movimiento feminista, eso es en lo que se está trabajando y tenemos que llevarlo a la Constitución”.

Lo que Loncón probablemente no sabía era que mientras ella explicaba este simbolismo, el pueblo chango miraba las banderas que flameaban en Santiago con decepción. Eran 27, pero faltaba una y no cualquiera. Se trataba de la whipala chango, la bandera considerada oficial de este pueblo indígena.

En su reemplazo colgaba el estandarte de una pequeña agrupación de changos de la comuna de Caldera. “Fue una burla para nuestro pueblo”, afirmó al diario La Tercera PM el vocero del Consejo Nacional del Pueblo Chango, Luis Castro, al recordar el momento.

Para la gran mayoría de las 66 agrupaciones, desde la Región de Antofagasta hasta Valparaíso, que están reunidas en el Consejo Nacional del Pueblo Chango, la ausencia de su bandera oficial sintetiza algo aún más profundo: el quiebre y la enorme distancia que existe entre este pueblo indígena y el convencional constituyente que salió electo como su representante, Fernando Tirado.

El inicio de las diferencias

El pueblo chango fue reconocido oficialmente por el Estado hace muy poco. Luego de un largo proceso, las comunidades lograron que en tiempo récord, el 17 de octubre de 2020, se publicara la norma que reformó la Ley Indígena y que les entregó el ansiado reconocimiento a su cultura, tradición, historia y vigencia.

Testigos de todo este proceso relatan que el pueblo reactivó sus redes paulatinamente. De esta manera fue como en enero del año pasado nació el Consejo Nacional del Pueblo Chango, una iniciativa para pasar de la organización local a una de alcance nacional. Al principio partió con 33 agrupaciones que iban desde Antofagasta hasta Valparaíso. A la fecha, el consejo suma 66 organizaciones changas.

El convencional Tirado formó parte desde un comienzo de este consejo. Lo hizo representando a sindicatos de pescadores artesanales de un sector de Los Vilos. Pero el quiebre y el alejamiento no tardaron en llegar. Cuando se conformó el consejo, testigos de estas primeras diferencias aseguran que Tirado intentó imponer su estilo de hacer las cosas.

Por eso habría forzado a que el consejo tuviera una personalidad jurídica y tratado de instalar una estructura vertical para organizar a las comunidades. Esto, agregan, chocó con el resto de los changos, quienes se opusieron a ese estilo. “Él buscaba el poder, tener una supremacía en los cargos del consejo, pero nosotros no trabajamos de esa forma, sino que lo hacemos como nuestros ancestros, de forma horizontal, donde todos participan y deliberamos con unanimidad”, dice Castro, quien además es dirigente de la agrupación de changos de la Caleta Barranquilla, ubicada a 80 kilómetros al sur de Caldera.

Esto llevó a que Tirado se fuera del consejo y nunca más volviera. Tras su reconocimiento en la Ley Indígena, vino un paso más. Se acercaba la elección de convencionales y el Congreso aprobó los escaños reservados. Entre ellos se dispuso de un cupo especial para el pueblo chango.

El consejo realizó un proceso participativo para elegir a su representante, dirimió y presentó a Castro como su candidato. Como todo se hizo tan rápido, la ley incluyó una excepción para los changos: tanto el padrón como los candidatos solo debían presentar una declaración jurada ante el Servel para acreditar su condición de integrante del pueblo chango. Esto debido a que recién la Conadi está realizando el estudio antropológico que definirá los criterios para la acreditación de la calidad indígena de este pueblo, un proceso que es lento y que aún no está listo.

Llegaron las elecciones y Tirado, junto a su dupla alternativa, Marta Rodríguez, obtuvieron 388 votos, versus los 359 de Luis Castro y Brenda Gutiérrez y los 153 de Horacio Cortés y Lorena Cornejo. Al sumar los votos nulos y blancos, la participación fue de 909 changos de un padrón de 1.951.

Esta no era la primera aventura electoral de Tirado. En 2012 compitió para ser concejal de la comuna de Los Vilos por el pacto “Regionalistas e Independientes” y salió electo con el 39% de los votos. Luego, en 2016 quiso ir a la reelección. Esta vez como candidato a concejal, por la misma comuna, como militante del PPD en el pacto de la Nueva Mayoría. Ese año perdió y consiguió el 24% de los votos.

El consejo intentó impugnar el triunfo de Tirado y presentó un escrito ante el Servel para “esclarecer y corregir el procedimiento electoral de las candidaturas y resultados del pueblo chango”.

En el escrito presentado se solicitó “la revisión del conteo de votos de mesas descuadradas, el cierre definitivo de las mesas no escrutadas, una inspección del procedimiento de sufragio de los convencionales constituyentes de pueblos originarios y candidaturas independientes del pueblo chango”.

( Fuente Diario La Tercera)

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